ESPAI ALLIBERAT PER LA CULTURA

jueves, abril 06, 2006

ESPAI ALLIBERAT PER LA CULTURA (V. castellano)


Si has preparado una obra de teatro puedes poner a los espectadores en la acera y a los actores en el paso de cebra.
Si grabas un disco puedes llevar un loro al anden del metro, te escucharán y la multa sale por lo que cuesta hacer un flyer.
Si te expresas con el saxo y el chelo puedes estar a cubierto fingiendo que esperas el bus.
Si quieres bailar flamenco, y hacer notar la madera, en algunos banquetes de boda dejan.
Si montas una película puedes conseguir que te presten algún ascensor averiado como sala de proyección.
Y, si queréis montar un concierto siempre podéis seguir hablando de ello eternamente...

A todo esto también se le llama precariedad.

¿Dónde estamos? En la ilegalización de las expresiones y de la creatividad no capturada. En la prohibición de las producciones independientes y no servilizadas.
En nombre de un civismo de dibujos animados se ilegalizan técnicas, estilos artísticos, experimentos comunicativos, autoexpresiones insumisas, y saberes independientes. En
nombre de un civismo gazmoño se cierran los espacios y las vías del tránsito creativo.
Imponiéndole los constreñimientos del teleentrada y no dejándole más lugar que FNAC o “la tienda del museo”: ahí puede haber graffitis estampados en fundas de cojín o en
plantillas para punto de cruz.

¿Dónde estamos? Precarizados. Precarizados como técnicos del espectáculo con contratos del modelo “ya te llamaré”. Precarizadas como becarias con la continuidad
del “ya te puedes ir”. Precarizados como subcontratados de fundaciones de dudosísima obra social. Estamos en la cultura bajo la requetesubcontrata, haciendo trabajos descualificados en la cadena de embasado de papillas culturales y poniendo rostro y voz humanos a los paks de entretenimiento.

¿Dónde estamos? Pues estamos perdiendo el boca a boca con el mal aliento de tanta publicultura. Un flujo ininterrumpido de eventos publicitarios servidos como acontecimientos culturales de los que hay que estar al corriente. Bajo el monopolio de
unas pocas distribuidoras globales la cultura sólo puede transitar capturada en Copyright y como entretenimiento redundante.

Cuando la cultura sólo puede producirse y exhibirse bajo licencia nos “licenciamos” un espacio.
La carpa será un espai alliberat per la cultura.
Cuando la cultura se desenvuelve bajo patrones de cita obligada: festivales, bienales, suplementos, catálogos y programaciones llovidas…. la carpa será el lugar del arte inoportuno. Un espació de músicas adoquín, de teatro con tirachinas, de exposiciones
barricada, de cine guillotina.
La carpa va a ser un multiplicador del intercambio gratuito, un disparador de lenguajes parciales y saberes independientes… Va a ser un punto de partida para que la creatividad y la autoexpresión inauguren gramáticas de la percepción, reinventen los signos del cuerpo, contagien trayectorias comunicativas e interrumpan las inercias visuales.
La carpa sera un punto desde el que la cultura saldrá de maniobras para desexaltar la birria y proyectar la creatividad multitudinaria.


OS MATAREMOS A COSQUILLAS...

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